Mi querido Lucifer:
No has entendido nada. Lamento no poder hacer un trato contigo, por la sencilla razón de que no sé qué puedes ofrecerme. Estoy seguro de que la maldad y la felonía que puedo ofrecer yo, no tiene parangón con la tuya. No te envidio en absoluto
Hago sufrir a la gente. No duermen por mi culpa, esperando lo peor. Puedo quitarles todo. Algunos se han suicidado por mi culpa, otros lo harán pronto.
La ruina, la desgracia y la pobreza acompañan a quien yo señalo con el dedo. ¿Cómo te atreves a pactar conmigo? ¿Qué me puedes ofrecer?
Olvídame y, si acaso pretendes ser como yo, dímelo, te daré algunos consejos. Por cierto ¿tiene hipoteca el infierno?
Fdo.: Mefistófeles, un banquero-político
Más posibles pactos con Mefistófeles, en esta cita de los jueveros, en casa de Gustavo